En las Islas de la Bahía el traslado terrestre casi nunca es el problema. Roatán tiene carretera, los resorts están a minutos del aeropuerto y muchos recogen.
Lo que ordena el viaje aquí es otra cosa, y no tiene que ver con la carretera ni con el avión.
Roatán: lo fácil
El aeropuerto está a 96,1 millas náuticas de San Pedro Sula y recibe vuelo internacional. West Bay, West End y la mayoría de los resorts quedan a un trayecto corto por carretera.
Casi todos los resorts incluyen la recogida o la organizan con aviso. No está en nuestra tarifa, pero en este destino rara vez es un problema. El traslado en tierra no está incluido en la tarifa: lo organiza su alojamiento o un operador local.
Si su viaje empieza y termina en Roatán, la planificación es de las más sencillas del catálogo.
Lo que sí ordena el viaje: el intervalo de buceo
Aquí está el factor que decide el itinerario entero, y hay que plantearlo al reservar y no al final.
Entre la última inmersión y volar debe pasar un intervalo. Entre la última inmersión y el vuelo debe transcurrir el intervalo que indique su centro de buceo.
Eso significa que la hora de su vuelo de vuelta se decide en función de su última inmersión, no al revés. Con vuelo regular las salidas son las que son: o encajan con ese intervalo o pierde el último día de buceo.
Y ese día es el más caro de perder, porque ya está pagado al centro de buceo. En una semana de buceo es una jornada entera de las siete.
Con vuelo privado la hora la pone usted. Ese es el argumento real de estas islas, y no tiene nada que ver con el aparato ni con el traslado.
Por eso lo primero que le preguntamos al cotizar un viaje de buceo no es cuántos son, sino a qué hora piensan salir del agua el último día.
Utila: el caso distinto
A 24,0 millas náuticas de Roatán, y ahí sí cambia todo.
Utila es la peor comunicada de las tres: campo pequeño que limita el aparato, ferry desde La Ceiba con horario fijo que no espera, y frecuencias regulares escasas.
Con grupo grande o equipo voluminoso, la entrada suele ser Roatán y después el tramo por mar. Un vuelo grande hasta Roatán más el salto local sale normalmente mejor que dos vuelos pequeños directos. La aeronave concreta se asigna al confirmar, según el número de pasajeros, el equipaje y el campo de destino.
Lo que hay que saber de los campos pequeños
No todos los campos del Caribe tienen combustible ni asistencia a cualquier hora, y eso condiciona la rotación y a veces el horario disponible. Los servicios en tierra de estos campos son limitados y varían por aeródromo y por hora.
Y la meteorología caribeña deja más días perdidos que el Pacífico seco. Ponga el margen en el día de vuelta, no en el de ida.
Lo que conviene decirnos
A qué isla exactamente, no «a las Islas de la Bahía».
La hora prevista de su última inmersión, que es lo que fija el vuelo de vuelta.
Y si su resort recoge en el aeropuerto, para no duplicar el traslado.
Preguntas frecuentes
¿Es complicado el traslado en Roatán?
No. Hay carretera, los resorts quedan cerca del aeropuerto y casi todos recogen o lo organizan.
¿Qué ordena entonces el viaje?
El intervalo entre la última inmersión y el vuelo. Fija la hora de vuelta, no al revés. Entre la última inmersión y el vuelo debe transcurrir el intervalo que indique su centro de buceo.
¿Qué pasa con vuelo regular?
Las salidas son las que son. O encajan con su intervalo o pierde el último día de buceo, que ya está pagado.
¿Y para ir a Utila?
Está a 24,0 millas náuticas de Roatán. Con grupo grande suele salir mejor entrar por Roatán y seguir por mar.
¿Hay combustible en todos los campos?
No. Los servicios del Caribe son limitados y varían por campo. Los servicios en tierra de estos campos son limitados y varían por aeródromo y por hora.
¿Dónde dejo el margen meteorológico?
En el día de vuelta. Un vuelo de salida aplazado puede costar el intercontinental.
Consultar
La aeronave concreta se asigna al confirmar, según el número de pasajeros, el equipaje y el campo de destino.