Es la frase más repetida del sector y merece un examen honesto, incluso escrito por quien vende los vuelos. A veces describe algo real. La mayoría de las veces compara cosas que no son comparables.
Las tres condiciones en que sí es cierta
1. Con el grupo lleno. Se cotiza el aparato completo. Mostramos un precio «desde» por ruta; la tarifa final depende de la fecha, el grupo y el equipaje, y se confirma por escrito antes de reservar. Con seis personas en una categoría de seis, el coste por asiento baja hasta un rango que en algunas rutas se acerca al de un billete regular en temporada alta.
No en todas las rutas ni en todas las fechas. Pero ocurre, y ocurre más de lo que la gente supone.
2. En una pierna vacía. El tramo ya está programado y su coste está cubierto. Trabajamos con piernas vacías: surgen de operaciones ya confirmadas, se publican con poca antelación y no se garantizan. Consúltenos la disponibilidad del día. Ahí la comparación con un billete regular es directa y a veces favorable.
Con la condición conocida: la fecha y la ruta las pone la operación, no usted.
3. Contra una alternativa mala. Si el vuelo regular a su destino exige escala, pernocta o directamente no existe —Corn Island está a 182,4 millas náuticas de Managua, Bahía Drake a 83,5 de San José sobre una carretera que en verde se complica— la comparación deja de ser billete contra billete.
Pasa a ser billete más noche de hotel más medio día perdido, contra un vuelo directo. Y entonces las cifras se parecen bastante más.
Dónde la frase se vuelve engañosa
Cuando compara un asiento con un avión. Un billete regular es una plaza. Un chárter es el aparato. Decir «el mismo precio» sin decir cuántos viajan es la trampa más común del sector, y funciona porque nadie pregunta la letra pequeña de un titular.
Cuando omite la cadena completa. El billete barato deja de serlo si exige traslado al aeropuerto principal, equipaje facturado aparte y dos horas de antelación por persona. Ninguna de esas tres cosas aparece en el precio anunciado, y las tres se pagan.
Y cuando el destino está bien comunicado. San José a Tamarindo son 97,1 millas náuticas y hay opciones regulares que funcionan. Cuando existe servicio regular a un destino, sus frecuencias y horarios los fija la aerolínea, no nosotros.
Ahí la frase no se sostiene de ninguna manera, y quien se la repita le está vendiendo en lugar de informarle.
Cómo hacer la comparación en serio
Cuatro pasos y se resuelve:
- Sume todos los billetes de su grupo, no uno.
- Añada equipaje facturado, si lleva tablas o equipo.
- Añada los traslados a los aeropuertos en los dos extremos.
- Y valore el tiempo, si va por trabajo.
Con esa cifra enfrente, la comparación es real y se decide sola. Sin ella, cualquiera de las dos opciones puede parecer la buena.
Lo que le diremos nosotros
Si su caso no cumple ninguna de las tres condiciones, se lo diremos antes de cotizar. La aeronave concreta se asigna al confirmar, según el número de pasajeros, el equipaje y el campo de destino.
Y si lo cumple, le daremos la cuenta completa en vez del titular. Un cliente que reserva creyendo un eslogan y luego hace números es un cliente que no repite.
Preguntas frecuentes
¿Es cierta esa frase?
A veces. Con el grupo lleno, en una pierna vacía o contra una alternativa mala. Fuera de eso, compara cosas distintas.
¿Cuál es la trampa más común?
Comparar un asiento con un avión completo sin decir cuántos viajan.
¿Qué se omite al comparar?
El traslado a los aeropuertos, el equipaje facturado y las horas de antelación por pasajero.
¿Cuándo no se sostiene?
Cuando el destino está bien comunicado. San José a Tamarindo son 97,1 millas náuticas con opciones regulares.
¿Cómo hago la comparación bien?
Sume todos los billetes del grupo, el equipaje, los traslados en ambos extremos y el valor del tiempo.
¿Me avisarán si no compensa?
Sí, antes de cotizar. Quien reserva creyendo un eslogan y luego hace números no repite.
Consultar
La aeronave concreta se asigna al confirmar, según el número de pasajeros, el equipaje y el campo de destino.
Ver también: La cuenta por asiento · Piernas vacías · Cuándo tiene sentido volar privado · Todos los destinos