Conviene hablarlo antes de reservar y no el día del vuelo. En esta red hay campos que cierran, y cuando eso ocurre no hay ruta aérea alternativa.
Por qué ocurre
Buena parte de los aeródromos del catálogo son diurnos y visuales: operan con luz y con condiciones de visibilidad, no con instrumentos. Varios tienen además aproximación en un solo sentido, condicionada por relieve o por mar. Varios campos de la red operan de día y en condiciones visuales, y cierran cuando la meteorología no acompaña.
En el Arenal, el factor es la nubosidad del volcán, que genera su propio tiempo. La nubosidad del volcán marca la ventana operativa del campo, y suele ser más favorable temprano. En el Caribe, la estación verde deja más días perdidos que el Pacífico seco.
No es una deficiencia del operador: es la geografía. Y un operador que despega igual es el que debería preocuparle.
Qué pasa entonces, en la práctica
Tres salidas, por orden de frecuencia:
Se retrasa dentro del día. Muchos cierres son de horas, no de jornadas: una capa baja que levanta a media mañana, un frente que pasa. Si su margen lo permite, se sale más tarde y el viaje sigue.
Se vuela otro día. Cuando el cierre es de jornada completa y su itinerario tiene holgura.
O se va por tierra. En los destinos que tienen carretera, es el plan B real, aunque signifique cambiar un vuelo de una hora por media jornada de coche.
En los que no la tienen —Tortuguero, Barra del Colorado— no existe esa opción y la espera es la única salida. Conviene saberlo al elegir destino, no al quedarse en tierra.
Lo que decide cuál de las tres le toca
El margen que dejó al reservar. Es casi la única variable bajo su control.
Por eso el criterio que repetimos en todo el catálogo: deje el margen en el día de vuelta, no en el de ida. Un vuelo de entrada aplazado cuesta un día de viaje; uno de salida aplazado puede costar el intercontinental.
Lo que hacemos nosotros
Avisar en cuanto se sabe, no en la pista.
Buscar alternativa —otra hora, otro campo, otro día— y decirle cuál es viable de verdad.
Y ser claros sobre qué depende de quién. El vuelo es nuestro ámbito; el traslado en tierra y la lancha no lo son, y una cancelación aérea desordena también esos eslabones. La aeronave concreta se asigna al confirmar, según el número de pasajeros, el equipaje y el campo de destino.
Lo que conviene tener previsto desde la reserva
Qué pasa con su alojamiento si llega un día tarde. Es una llamada que conviene hacer antes.
Si su intercontinental tiene margen. Es lo más caro de perder.
Y qué condiciones comerciales aplican en caso de cancelación por meteorología. Pregúntelo al cotizar, no después.
Lo que no le vamos a decir
Que garantizamos volar un día concreto pase lo que pase.
Nadie serio puede garantizar eso en una red de campos visuales, y quien se lo garantice le está diciendo lo que quiere oír, que no es lo mismo que decirle la verdad.
Preguntas frecuentes
¿Por qué cierran los campos?
Muchos son diurnos y visuales, y varios tienen aproximación en un solo sentido condicionada por relieve o mar.
¿Qué ocurre si no se puede volar?
Se retrasa dentro del día, se vuela otro día, o se va por tierra donde hay carretera.
¿Y si el destino no tiene carretera?
En Tortuguero o Barra del Colorado no hay plan B terrestre. La espera es la única salida.
¿Qué decide cuál de las tres opciones me toca?
El margen que dejó al reservar. Es casi la única variable bajo su control.
¿Dónde debo dejar ese margen?
En el día de vuelta. Un vuelo de salida aplazado puede costar el intercontinental.
¿Qué debo preguntar al cotizar?
Qué condiciones comerciales aplican si la meteorología impide volar. Pregúntelo antes, no después.
¿Pueden garantizarme el vuelo?
No, y desconfíe de quien lo haga en una red de campos visuales.
Consultar
La aeronave concreta se asigna al confirmar, según el número de pasajeros, el equipaje y el campo de destino.